La suerte no es el determinante de su destino; depende de cómo ejerza su libre albedrio; usted es quien decide conforme a su elección. Muchas personas apuntan bien a la vida, pero no acaban de disparar. Cuando determina lo que quiere, ha tomado la decisión más importante de su vida. Tiene que saber lo que quiere para poder obtenerlo.
    Salmos37:4-5
    Deléitate asimismo en Jehová,
    Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
    :5  Encomienda a Jehová tu camino,
    Y confía en él;  y él hará.
    Si somos fieles, Dios e ocupará de nuestro éxito. Triunfar es el resultado de una decisión deliberada, un ajuste de vida a la voluntad del Padre. Ser dirigido significa confiar en el Padre. Estar comprometido significa que el Padre puede confiar en nosotros.
    Harvey Cox dice: “No decidir es decidir.” A la mala hierba le es fácil crecer en la tierra de la indecisión. Quítese del medio de la carretera. Pararse ahí es muy peligroso; el transito en ambas direcciones puede tumbarle. El tren del fracaso corre sobre las rieles de la indecisión.
    Debido a la indecisión puede morir antes de estar muerto. “La indecisión debilita; se alimenta de si misma; se pudiera decir que crea hábito. No solo eso, pero es contagiosa; se trasmite a otros.”(H.A. Hopf)

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