Hay dos cosas importantes en el universo; la confianza en la salvación de Dios y la obediencia a Su autoridad. Confianza y obediencia. La Biblia define el pecado como infracción de la ley. La palabra que se usa en Romanos 2:12 y que se ha traducido “sin” ley es la misma que se usa para significar contra la ley. La infracción de la ley es desobediencia a la autoridad de Dios, y esto es pecado.  El pecado es un asunto de  conducta; pero la infracción de la ley es una cuestión de actitud del corazón. La era actual se caracteriza por la transgresión a la ley. El mundo está lleno de este pecado y pronto aparecerá el hijo  de la transgresión. En el mundo se está socavando cada vez más la autoridad hasta que al fin de todas las autoridades  serán derrotadas y reinará la anarquía.

Recuerde hay dos principios en el universo: el principio de la autoridad del Padre y el de la rebelión satánica. No podemos servir al Padre y al mismo tiempo seguir el camino de la rebelión teniendo un espíritu rebelde. Satanás se ríe cuando una persona rebelde predica la Palabra porque en tal persona mora el principio satánico. El principio del servicio debe de ser la autoridad. ¿Vamos a obedecer la autoridad del Padre, o no?  Quienes servimos al Padre debemos entender lo que básicamente es la autoridad. Cualquier persona que haya sufrido alguna vez un choque eléctrico sabe que de ahí en adelante no puede ser descuidada con la energía eléctrica. De igual manera , quien haya sido golpeado por la autoridad del Padre, tiene de ahí en adelante sus ojos abiertos para discernir lo que es la transgresión, en sí mismo como así en otros.

Que el Padre tenga misericordia de nosotros y nos libre de la rebelión. Sólo después de conocer la autoridad del Padre y aprender la obediencia podremos guiar a los hijos del Padre por la senda recta

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