En ésta mañana mientras estaba en oración le pedía al Padre tener más de Él. Luego cuando me envolví en la lectura vino a mí este mensaje que le presento a continuación:

Judas 1:20 Pero vosotros,  amados,  edificándoos sobre vuestra santísima fe,  orando en el Espíritu Santo.

En los lugares que trabajan con metales tienen unos grandes magnetos que pueden transportar de un sitio a otro grandes cantidades de metal. Eso es en el orden natural, pero el nuestro es un orden espiritual de un magneto santo. Lo que hay en usted es santo. Lo que hay en usted es puro. Cuando aparezca el Señor de justicia, quien es nuestra vida, entonces aquello que es santo, que es Su naturaleza, que es Su vida, se irá, y estaremos para siempre con el Señor.

Usted no se ha ido todavia; pero usted está seguro que se va a ir. Viendo que estamos aquí, consolándonos los unos a los otros, edificándonos los unos a los otros en la fe más santa, podremos decir: “No, Señor, si te place que nos quedemos. Pero Padre, permítenos que seamos más santos. Permítenos que seamos más puros. Por favor, Padre, permite que la vida de Tu Hijo absorva toda mortalidad hasta que no quede nada sino lo que ha de ser cambiado en un momento en un abrir y cerrar de ojos.”

Pídale al Padre que cada momento sea un momento de purificación, de buscar el rapto, un momento de una nueva orden en el Espíritu.

Permita que el Padre le lleve a una plenitud de la redención en una forma tremenda. Codicie el ser más santo. Codicie el estar más separado. Codicie al Padre. Codicie ser santo.

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