¿Cómo cambiar a otros?

       Por tanto,  nosotros todos,  mirando a cara descubierta        como en un espejo la gloria del Señor,  somos        transformados de gloria en gloria en la misma    imagen,         como por el Espíritu del Señor.

       Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara.     Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor,        quien cambia nuestra vida. 2 Corintios 3:18 

 

    :1  Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se le debe adorar.

    :2  Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. Romanos 12:1-2

 

    Estas son dos máximas que la mayor parte de las personas no pueden entender. La tendencia de las personas es tratar, intentar, cambiar a otros en su forma de pensar y/o actuar. Eso es algo que no podemos hacer, pero al intentarlo entonces nos sentimos desanimados, defraudados y hasta rechazados. No es nuestra labor cambiar a las demás personas, no podemos ni tampoco sabemos.

   

    Recuerde; una persona fuerte no puede ayudar al más débil, a menos que el débil tenga deseos de recibir la ayuda. Y aun así, la persona débil se pondrá fuerte en sí misma. Él tiene que por sus mismos esfuerzos, desarrollar la fortaleza que admira en la otra persona. Ninguna otra persona sino él mismo puede alterar su condición.

   

    Usted sabe, en nuestra iglesia hay mentores que con la mejor intención, terminan encontrándose a sí mismos tratando de subir a otras. Usted no lo puede hacer. La única esquina del mundo que ciertamente usted puede mejorar es la de usted mismo.

    Cuando estamos tratando de que otras personas cambien, estamos peleando una batalla perdida. Primero que todo, ellos tienen que desearlo. Segundo, ellos tienen que hacerlo por sí mismos. Martin Ruef dijo: “Usted tiene que hacerlo por usted mismo, y usted no lo puede hacer solo.” Suena como una pequeña contradicción. Pero verdaderamente no lo es. Nosotros necesitamos a otras personas para que nos ayuden, pero usted no lo puede hacer por ellos. Manténgase con esto en su mente.

   

    Piense en las personas que están trabajando con usted y en las que para usted está trabando. Quizás haya algunas que están intentando cambiarle a usted o usted está tratando de cambiar a otras. Es un juego de tontos. Con usted otros no lo pueden hacer, ni usted tampoco lo puede hacer a otros.

 

    La pregunta es: ¿Qué puedo hacer para impartirle lo que he aprendido de modo que sea cambiado para su beneficio? ¡Muy buena pregunta!

   

    La contestación es: ¡Solamente el Espíritu Santo puede hacer ese cambio!

    Una vez más entienda todo esto es espiritual. Nuestra labor es la oración de intercesión y el buen testimonio. Esas personas que estamos “mentoreando” están mucho más atentos a lo que hacemos que a lo que decimos. Por lo tanto, demostrémosle como el Padre quiere que se hagan las cosas con nuestro ejemplo. El apóstol Pablo dijo:

    :1  Sed,  pues,  imitadores de Dios como hijos amados.

    :2  Y andad en amor,  como también Cristo nos amó,  y se entregó a sí mismo por nosotros,  ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Efesios 5:1-2

 

    Todo lo debemos de hacer como para el Señor.

 

    :23  Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente.

    :24  Porque ya saben que Dios les dará, en recompensa, parte de la herencia que ha prometido a su pueblo. Recuerden que sirven a Cristo, que es su verdadero dueño.

    :25  En cambio, todo el que haga lo malo será castigado, según lo que haya hecho, porque Dios no tiene favoritos.

   

    Colosenses 3:23-25

   

    Al nosotros dar el ejemplo sin lugar a dudas las otras personas han de seguir ese nuestro ejemplo de liderazgo.

    En esa forma lograremos mejores personas en nuestro precioso país haciendo la voluntad del Padre en el nombre de Jesús. Lo cual sin lugar a dudas nos dará un mejor ministerio, una mejor nación, un mejor pueblo, una mejor comunidad.

 

    El llamamiento nuestro es traerle una palabra que lo edifique, motive, exhorte y levante. Para lograrlo en forma excelente apreciamos enormemente sus comentarios, observaciones e ideas. En este su “blog” puede escribirlos. ¡¡¡Gracias!!!

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