KOINONIA DE LOS SANTOS DEL PADRE

Yo, que estoy preso por servir al Señor Jesús, les ruego que vivan como deben vivir quienes, como ustedes, han sido llamados a formar parte del pueblo de Dios. Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros.

Hagan todo lo posible por vivir en paz, para que no pierdan la unidad que el Espíritu les dio. Sólo hay una iglesia, sólo hay un Espíritu, y Dios los llamó a una sola esperanza de salvación.

Sólo hay un Señor, una fe y un bautismo. Sólo hay un Dios, que es el Padre de todos, gobierna sobre todos, actúa por medio de todos, y está en todos.

La seguridad que he recibido acerca de la unión de  nuestros espíritus en Cristo me da gran consuelo. Es una unión a la cual mi espíritu responde totalmente, no en una forma emocional sino en una profunda paz. Esto es verdadera koinonia en Cristo. Es bueno que nos hayamos percatado cuan perdidos estábamos sin Cristo. Nuestra única esperanza es abandonarnos nosotros mismos y confiar a Él. Cuán bendecido es ésta unidad en Cristo donde todo mal muere y lo único que nos separa es la fragilidad de nuestra humanidad. Qué tremendo es que nuestro Creador nos ha hecho un camino para que tengamos comunión con Él. Ésta gloria  será mucho más tremenda cuando todos los males de nuestra naturaleza caída sean removidas y estaremos por siempre perdidos en el Padre.

¡En Él estamos unidos como pequeñas gotas de agua en un océano! Cuán rápido se unen las corrientes de agua y fluyen juntas cuando todos los obstáculos son removidos. En la medida que somos purificados en Cristo Jesús , la comunión entre nosotros se profundiza, y fluimos juntos en una forma más profunda. La pureza viene por separarnos completamente de uno mismo y unirnos con el Padre. Si usted quiere, no obstante, usted puede regresar a su viejo usted, usted escoge.

Nuestra comunión es independiente de situaciones externas y lo que otras personas piensan. En Cristo no podemos estar separados los unos de los otros, porque somos uno con Él; y en Él y por medio de Él nosotros somos uno los unos con los otros.

Os ruego,  pues,  hermanos,  por el nombre de nuestro Señor Jesucristo,  que habléis todos una misma cosa,  y que no haya entre vosotros divisiones,  sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

Amados hermanos, al mantenernos unidos en genuina koinonia provocará que los inconversos deseen lo que nosotros tenemos y vendrán a ser parte del reino de Dios.

 

Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna. El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio. Hijos míos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos los unos a los otros.

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